Un inmenso e imponente bosque de piedras. Eso es lo que rodea el complejo arqueológico de Cumbemayo que se alza a 20 kilómetros de Cajamarca y a las faldas del monte Combe. Un misterioso y complejo sistema hidráulico megalítico que se atribuye a la cultura Cajamarca-Marañón.
Rodeada de connotaciones mágicas y religiosas, esta obra de ingeniería asombra a los visitantes por su longitud de varios kilómetros y su complejidad. Un sinuoso canal excavado en la roca, que cuenta con tramos cuidadosamente labrados para sortear los desniveles del terreno y en cuyo recorrido encontramos lo que se pueden considerar como altares ceremoniales. Además del acueducto, en el complejo megalítico, uno de los más importantes de la América precolombina, destacan el conocido como Santuario, un promontorio rocos en el que se intuye la forma de una cabeza humana. En él, hay excavada una pequeña gruta cuyas paredes aparecen decoradas con grabados. Petroglifos que también están presentes en las cuevas que encontramos en este complejo arqueológico que, además, cuenta con el anteriormente denominado Bosque de piedras, o también conocido como Frailones, por sus promontorios en forma de frailes.
Miles de personas se acercan cada año hasta Cajamarca para conocer este yacimiento cuyo origen y sentido es aún desconocido, porque no se considera que la zona, donde hay numerosas lluvias, necesitase de un sistema hidraúlico semejante. Se especula más bien con que Cumbemayo tenía un significado mágico y ceremonial.
Artículos relacionados




la ruta es locaza