En el día sabado, llamado Sabado de Gloria, a las nueve de la mañana repican las campanas de los treinta y tres templos anunciando la resurrección y gloria de Jesús. En la Catedral y las Parroquias se bendice el nuevo fuego, el cirio pascual y las misas de vigilia.
Las personas pasean por las calles en caballos de paso y se trasladan dos toros a la ciudad para regalarlos al Asilo de Ancianos y la Cárcel. Este traslado se hace festivamente, en forma similar a lo que ocurre en Pamplona (España), desde las faldas del cerro Acuchimay hasta la Plaza Mayor.
Durante este día se arreglan las andas para la procesión del Domingo de Resurrección en la Catedral, con la participación de gran cantidad de adornistas y ayudantes. Hay bandas de música en el atrio de la Catedral y se invita en este lugar almuerzo a los asistentes, que se dedican a bailar y tomar licor.
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