Para conocer un país, nada como sumergirse en alguna de sus fiestas más tradicionales. Y con la llegada del mes de mayo, los visitantes tienen la oportunidad de acercarse a las del Señor de Muruhuay, que se celebran durante todo el mes en la Región de Junín, en la zona de los Andes centrales de Perú.
Esta celebración quiere honrar una imagen de Jesucristo crucificado pintada sobre una roca a las faldas del cerro Shalacoto, en Acobamba, a casi seis horas de Lima. Una zona que antiguamente fue duramente golpeada por una epidemia de viruela y donde comenzó el culto al Señor de Muruhuay en el siglo IXI, aunque hay diferentes versiones sobre cómo apareció la imagen en la roca.
Hasta allí, donde ahora se levanta un blanco santuario de estilo suizo, se acercan cada año miles de personas en peregrinación. Un auténtico espectáculo que tiene su momento álgido el 3 de mayo, en una misa multitudinaria que se lleva a cabo en quechua y donde los creyentes ofrecen “Cartas a Dios” rogándole milagros o dándole las gracias por los bienes concedidos. Una ceremonia donde, además, se entremezclan antiguos ritos prehispánicos al agua, tierra y a la piedra.
Pero como no es solamente una fiesta religiosa, sino también un lugar de encuentro, posteriormente se celebra un almuerzo con platos típicos de la zona y se puede disfrutar de las danzas tradicionales acometidas por los peregrinos, como la chonguinada, que se baila sobre alfombras de flores. Además, hay numerosos kioskos y tenderetes con todo tipo de comidas y bebidas, se encienden cohetes y fuegos artificiales y tocan bandas de música venidas de diferentes partes de la zona.
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