Tingo María, capital de Leoncio Prado, es popularmente conocida como la “Ciudad de la Bella Durmiente” por un cerro con forma de mujer recostada. También se la considera la puerta de entrada al Amazonas, simbolizada en un arco en plena Plaza de Armas de la localidad. Una ciudad joven y moderna rodeada de bellos paisajes, restos arqueológicos y cuevas y cascadas.
En las misma Tingo María puede visitarse la Iglesia de Santa Teresita del Niño Jesús, levantada en 1944. Sin embargo, y aunque la ciudad tiene su encanto, sin duda, el atractivo de la zona reside en sus tesoros naturales, cuyo relieve puede apreciarse desde el Mirador de San Cristóbal. A apenas 6 kilómetros de la ciudad se encuentra el Parque Nacional de Tingo María, ideal para practicar el senderismo entre bosques tropicales, admirar mariposas y orquídeas y conocer plantas medicinales propias de la zona, como la “sangre de grado”. En el mismo parque se puede visitar la Catarata de la Quinceañera o las Aguas Sufurosas de Jacintillo.
Capítulo aparte merecen las interesantes cuevas que se encuentran cerca de Tingo María y donde se pueden practicar deportes de aventura. Por un lado, está la Cueva de las Lechuzas, que llega a los 30 metros de altura y que está poblada, como su nombre indica, de lechuzas, murciélagos y loros. Por otro, encontramos la Cueva de las Pavas, que se encuentra al final de un riachuelo y donde hay una formación natural que es llamada “la Diosa del Agua”.
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